Las mujeres no lloran. Los hombres no lloran. Así nos decían y aprendimos de chiquitos a no llorar…o que no nos vieran.

   1. Significado:

Vulnerabilidad es la cualidad de vulnerable (que es susceptible de ser lastimado o herido ya sea física o moralmente). El concepto puede aplicarse a una persona o a un grupo social según su capacidad para prevenir, resistir y sobreponerse de un impacto.

  1. adj. Que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente. (fuente Real Academia Española)

    2. Deja de llorar

Pero yo me encontré llorando más de una vez. Me encontré. Sólo. No me encontraron. Porque no podía mostrarme así delante de los demás. Quizás me emocionaba una película, pudiera ser un testimonio en un programa de televisión, una canción me entraba por los poros y un remolino interno impulsaba una corriente que expulsaba lágrimas, contenidas por un nudo en la garganta que se mantenía tenso, bien tenso, como una manguera que se estrangula. Todo para no expeler lágrimas. Este mecanismo inconsciente buscaba no mostrarme herido emocionalmente, débil, apoyado en aquella creencia: no me puedo mostrar vulnerable. 

Porque esa creencia inconsciente dicta que no está bien mostrarse lastimable frente al mundo. Ni hablar si somos adultos.

 

El otro dia leí una frase que me encantó: “las lágrimas son un destilado puro, perfecto de nuestros sentimientos genuinos”. Sentimientos que a veces usamos exacerbadamente para manipular, para mostrarnos fuertes, para ganar una discusión, para fortalecer nuestra personalidad. Dicho sea de paso, etimológicamente la palabra persona significa máscara. Pero muy pocas veces aplicamos los sentimientos que nacen del subconsciente, para mostrarnos como somos, exhibirnos vulnerables, dejarlos ser.

Hoy vi en la calle alguien chateando con el celular y con lágrimas en los ojos, sin tratar de ocultarse. Claro: nadie la observaba…o casi nadie.

Si logramos experimentar que mostrarse vulnerables es la mejor manera de comunicarnos con el otro, de disponerse a la par, de mostrarse frágil (o antifrágil al decir de Nicholas Taleb) nuestros conflictos diarios disminuirían. Sabemos que la mayoría de ellos son productos de ruidos en la comunicación . Se trata de hacernos saber vulnerables. Una palabra relativamente nueva para mí, porque yo siempre conocí la palabra invulnerable.  Creía que era una sola palabra, indivisible, no una palabra compuesta, con un prefijo negativo delante.

 

3. Los superhéroes invaden la Tierra:

 

Crecí con las historias de Kal-El, el hijo de Jor-El. O sea, Superman. En su trabajo humano como Clark Kent en el Diario Planeta de Metrópolis, se mostraba torpe, dubitativo, tonto, vulnerable.  Pero él sí que era invulnerable. Salvo por las kryptonitas verde, roja y amarilla que producían temporalmente algún debilitamiento de sus poderes. Eso era lo que yo admiraba y lo que me enseñaron esas historias a admirar. Marvel Comics y otras productoras de historias para chicos y no tan chicos, como las Chicas Superpoderosas, hicieron que el superpoder fuera algo a admirar, a adquirir, a tener. Pero en el día a día

me veía débil, frágil.  Sentía que había cosas que me afectaban, y veía que a otras personas también. Pero de eso no se hablaba. Entonces esta grieta entre el ideal y la débil realidad, generaba frustración. Hablábamos del sexo fuerte y del sexo débil. Los de celeste éramos los fuertes. Y si había algo que nos afectara, nuestros compañeros inmediatamente nos marcaban como mantequitas, mariquitas, como alguien menos que el ideario común

 

 

4.Comunicaciones vulnerables:

Hoy aprendí que el ser invulnerable no existe.  Al contrario, mostrarnos dañables, porque así somos. Pero primero creérnoslo, aceptarnos como tales. Plantear nuestra presencia así, nos abre un canal de comunicación con el otro. Porque de esa manera, colapsan las defensas. Recordemos que las personalidades, son máscaras, y entonces tienden a aflojar su elástico y mostrar nuestra verdadera cara. Y se exponen los ojos con los ojos al mismo nivel, alineados, generando un canal, una corriente de comunicación imperdible…casi invulnerable.

Mostrar nuestra humanidad genuina nos permite hablar más francamente. No solo con nuestras palabras, ya que nuestro cuerpo transmite, los silencios contienen mucho por decir. Hablamos desde el escenario de nuestra realidad frágil, mortal. Sin andamiajes, sin sostener roles ni posiciones. Con la verdad. Con esa verdad que modesta, parcial o humildemente podemos llegar a mostrar, que somos nosotros mismos. Pero a fuer de ser recurrentes, si no nos conocemos, sino hacemos ese esfuerzo de buceo profundo hacia nuestro ser, a nuestro interior, no podremos mostrar mucho de nosotros, sino aquello que creemos que somos o que debemos representar. Y no aquello que somos. Pero como escribí en un articulo anterior, «El amor no existe, como lo conocemos.»el solo hecho de comunicarse con otro, de conectarse limpiamente con alguien que no soy yo, nos va a devolver algo que es nuestra propia imagen. Si estamos atentos vamos a aprender a conocernos. Con lo cual, al conectarnos con otro, nos permite recibir nuestra propia imagen. Como seres sociales, gregarios, no estamos completos si no nos vinculamos con iguales. Y así, nos conocemos más, pudiendo transmitir una más nítida imagen, nuestra más límpida esencia. Este proceso iterativo irá profundizándose, adentrándose, mejorando los pixeles de definición de nuestro ser, con el espejo del otro.

 

5. Propuesta de experimentación:

Entonces la idea a experimentar es mostrarse como vulnerables. A decir “ésto no lo sé hacer”, “ésto no me gusta”, “no entiendo”, “ésto me duele”, “aquello que vi me emociona”, “no puedo describir lo que me está pasando”, “necesito ayuda”.

Y entregarse con todo a esta experiencia de vivir, que, dicho en el estribo, nadie nos preguntó si queríamos subir a ella.
Pero ya que estamos en el viaje de la vida, disfrutémosla, estando presentes en cada instante, en cada fotograma de esta película viva.

 

 

 

6. Grupos vulnerables:

No quiero dejar de mencionar a los llamados «grupos vulnerables» o «los más vulnerables». Creo que debemos ser sensibles a los individuos que padecen alguna herida emocional, psíquica, social, política o de otro tipo que los deja vulnerados, abandonando la categoría de vulnerables. Ser sensibles significa en mi pensamiento atender a esos sufrimientos, para ayudar a que dejen esa categoría y no se convierta en un estigma, que es justamente una herida provocada para marcar a los esclavos o los indignos, y que es indeleble. Sin entrar en política, animo a tomar contacto con alguno de estos hermanos que sufren y hagamos algo por ayudar a ampliarles su autopercepcion, a ser reconocidos, y no etiquetados como receptores de ayuda nada más.

 

Te invito a ser parte de nuestra experiencia humana vivida conscientemente y conectados entre todos.

Y como citó repetidas veces el metódico de Benjamin Franklin: que tengan unos buenos días.

Por favor compartir y comentar