¿Cuántos minutos al día estamos conscientes? ¿Tenemos registro de cada paso que vamos dando?

Dicen algunos estudios que el 97% de los seres humanos viven desconectados de su consciencia plena.

Hoy escuchamos repetir Mindfulness, estar aquí y ahora, despertar. ¿Pero cómo se hace? ¿Por dónde empiezo? No sé, pero te cuento mi experiencia.

 

  1. Encender el modo Vida:

Si esta afirmación te llama la atención, si te has visto en ese sentir, estás a tiempo. Siempre existe la posibilidad de despertar. Tomar responsabilidad de la experiencia de vida es encender el modo Vida. Responsabilidad es la capacidad de responder, y no reaccionar.

En mi experiencia, haberme dado cuenta fue un entrar en un salón enorme, con muchas puertas y mucho más interesante que el recorrido por el que venía transitando. Quedan puertas por abrir.

Ser consciente implica entender cómo funciona mi existencia presente. Me pregunté, y sigo buscando respuestas acerca de por qué pienso lo que pienso, quién lo piensa, de dónde se originan esas ideas que impulsan mis acciones y provocan resultados. Veo que mi atención se focaliza en determinados temas, ignorando o descartando otros. Comprendo que mi mirada mental ha sigo sesgada, recortada, limitada, por creencias transmitidas durante mi historia de vida. Aprendí que es mejor entender que no han sido necesariamente mandatos, ya que estos contienen una intención voluntaria de quienes los han emitido. Son más bien juicios maestros que hemos escuchado, visto, y que hemos adoptado por aceptar la autoridad de sus emisores, hayan sido nuestros padres, hermanos mayores, maestros, sacerdotes, políticos o referentes de la vida.

Tener la consciencia en modo vida me implica confrontar todo dogma que se me quiera imponer a nuestra propia experiencia o análisis responsable. También implica no aferrarme a la solución fácil de respuestas llave en mano.

 

  1. Prestar atención a lo que sentimos, pensamos y hacemos:

Poder observarnos es entrar en una dimensión evolucionada de nuestra existencia. Emociones, sentimientos, pensamientos, reacciones, acciones son fuente de información que nos permite evaluar que tan enfocados estamos hacia el camino de la felicidad. Transitar por estos ambientes implica entrar en esta área poco entendida del autoconocimiento. Abre las puertas a conocer mecanismos para lograr momentos de paz, de evitar confusión, miedos. Es aprender a cuidarnos en todas nuestras dimensiones: cuerpo, mente y espíritu.

Podríamos definir felicidad como ese estado donde no tenemos sufrimiento. Resulta, por algún diseño de nuestra psique, que es más fácil definir algo por lo que no es, por lo opuesto, por lo negativo. Entonces, si sentimos que una situación que estamos experimentando nos produce una sensación de incomodidad o de sentimiento negativo, debemos revisar las razones de tal molestia. Para esto están los sentimientos: para darnos data acerca de nuestra evolución. Poder lograr esos instantes de consciencia donde nos damos cuenta de nuestra presencia, evitar reaccionar, sino tener responsabilidad de nuestra existencia en ese instante presente.

 

  1. Experimentar:

Modo vida es entender desde nuestra propia experimentación que el contexto, incluyendo las personas con las que nos vinculamos, no puede producirnos sufrimiento salvo que consciente o inconscientemente le demos poder para ello. Esto no hay que entenderlo desde el intelecto. Éste es un instrumento para procesar dicha información, acumularla y utilizarla al momento de la situación concreta y así acumular sabiduría.

 

  1. Aceptar:

Elegir estar en paz o tener paz: avanzamos en momentos de tranquilidad cuando decidimos no enfrentar un conflicto, dejamos pasar una discusión o nos evadimos. Logramos la paz duradera cuando nos conectamos con la esencia, con nuestro ser puro. Cuando aceptamos lo que sucede. Gerardo Schmedling pregonaba en su ciencia la Aceptología que: “aquello que no eres capaz de aceptar, es la única causa de tu sufrimiento”. Refuerza el concepto ya mítico de “a lo que te resistes, persiste”. Volvemos a afirmar que aceptar es percibir aquello que sucede fuera de nosotros sin juicio, nos observamos y privilegiamos aquello que nuestra intuición nos dicta, manda el corazón de una manera simbólica.

 

  1. Caminar:

Hoy decido vivir a pleno, saboreando cada instante que me ofrece la vida, agradeciendo el sol y las nubes que el cielo proyectan, observando mis sentimientos, tratando de evolucionar. Sigo viéndome en distracciones y en volver a estar presente, abrazar a quien puedo e intentando diluir mis juicios sobre los otros y sobre mí. Intento con desvíos aprender a vivir, con inspiración de palabras de terceros, pero caminando sobre mis pies y renovando mis ganas de seguir sobre este sendero que no sé bien a donde me lleva, pero intentando disfrutar del paisaje y de la brisa que aparece. Mientras avanzo, escucho mi canción. ¿Ya descubriste la tuya?

 

 

 

Por favor compartir y comentar