Un líder sustentable es aquél que genera y encuentra sus propios recursos para liderar.
Un líder sostenible es quien ofrece una performance homogénea a través del tiempo y circunstancias cambiantes.
Daniel Kahneman (Premio Nobel Economía 2002) Andrew M. Rosenfield, Linnea Gandhi, y Tom Blaser (VER ARTÍCULO AQUÍ) han creado el concepto de ruido para nombrar el fenómeno de distorsiones ante iguales decisiones entre dos o más personas de similares roles o la misma persona en momentos diferentes. Son aspectos que las organizaciones no suelen considerar y se sorprenden de la evidencia de estos desvíos.
Alejandro Melamed , prestigioso consultor y autor en recursos humanos, en su artículo Resiliencia, tolerancia al estrés y flexibilidad, las capacidades requeridas en trabajo del futuro (VER ARTÍCULO AQUÍ) exhibe un análisis de habilidades a requerirse para los empleados en los próximos cuatro años, considerando que el 50% de los actuales deberán pasar por procesos de reskilling o reeducación. Todas, menos el uso de tecnología y sistemas de control, son habilidades denominadas blandas: referentes a la inteligencia emocional, creatividad, toma de decisiones, actitud de aprendizaje, y habilidades cognitivas. Todas ellas, suponen algunos presupuestos en las personas a los que intentaré echarles algo de luz focal.
Los inspiradores artículos mencionados parten del hecho que los sujetos dentro de una organización son seres transparentes, previsibles, que repiten performances y que reciben todo lo que se les brinda, produciendo un output esperable.
Aprender, supone alguna preparación previa en ese terreno donde serán sembradas nuevas habilidades y conocimientos.
- Para aprender, el líder necesita realizar autoobservación, conocerse a sí mismo, y así detectar zonas de ignorancia o de obsolescencia. Un líder podrá ser experto en áreas del negocio, pero deberá ser un estudioso de su propia persona. Trabajar con una herramienta como el Eneagrama aproxima a ese autoconocimiento de una manera rápida y precisa, marcando el camino hacia una integración personal.
- La curiosidad es una actitud imprescindible. Prestar atención (el recurso más escaso de las personas, aún más que el tiempo) a aquello nuevo y carente o mejorable en su experiencia profesional y personal
3. El líder sostenible y sustentable debe animarse a desaprender antes de aprender. Ésto implica no solamente dejar un espacio ilusorio de memoria disponible como en un disco duro, para que ingresen nuevos elementos, sino que se deben disolver creencias o juicios preconfigurados en su mente que puedan entrar en colisión con aquello nuevo que quiera incorporar. Renovar su sistema de verdades por nuevas incertezas conocidas.
- La sostenibilidad requiere de humildad, de no quedar preso de sus opiniones, que sus verdades no son permanentes. Humildad: volver a la tierra, al humus.
- La sustentabilidad y la sostenibilidad en un líder exige coherencia personal con sus valores. Un líder que no lidera su propia vida no es positivo en ninguna organización.
- Los lideres sostenibles y sustentables se orientan con un propósito de vida, que lo sostienen en la organización que los cuenta en su equipo. Ese propósito es su enfoque en vida integral. Trabajar el IKIGAI, concepto japonés que significa razón de ser, aporta enfoque en qué, dónde y cómo dedicar nuestros esfuerzos.
Las organizaciones en general dedican muchos recursos a dotar a sus lideres y colaboradores de conocimientos, habilidades, técnicas, partiendo del supuesto que los mismos están permeables y serán contenedores y eficaces replicadores de lo brindado.
Mi propuesta es ir a un terreno primario y fundamental: al interior de cada persona para desde allí inspirar los cambios esperados. Atreverse a un viaje al centro de la persona, al humus.



